
Yo siento que el cuerpo es nuestro gran sostén, nuestro soporte, sobre él vamos dejando caer gran parte de aquello que nos sucede físicamente, mental y emocional.
Yo entiendo el masaje como una comunicación entre el cuerpo y mis manos.
Trabajo de forma lenta, pausada y profunda, aplicando técnica y sensibilidad, adaptándome según zonas y estado de la persona que viene a recibir la sesión.
«Fuensanta»